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Lavados nasales para bebés

Date: enero 18, 2014 Author: Natalia Saez Categories: Consejos y Artículos 0

Lavado nasal en bebes

Estamos en pleno invierno y es habitual que los bebés y niños se resfríen o tengan permanentemente mocos. Los lavados nasales para bebés son fundamentales en esta época aunque el bebé no esté resfriado. Nosotros se lo aconsejamos a nuestros papás y mamás del cole. La Asociación Española de Pediatría también lo recomienda. 

Hay que entender que los bebés no saben respirar por la boca. Cuando tienen mocos les cuesta más trabajo realizar ese ejercicio de respiración y un lavado nasal para bebés siempre les aliviará y ayudará a mejorar su respiración.

La frecuencia: ¿cuántos lavados nasales al día?

Los lavados nasales que el bebé necesite. Pensemos que los bebés no saben aún sonarse, ni realizan ese esfuerzo. Hay que hacer tantos lavados nasales como necesite para que respire mejor. Los lavados nasales son como el “pañuelo” de los bebés.

La Asociación Española de Pediatría lo que no recomienda es que use con la misma frecuencia los aspiradores de secreciones porque advierten que la presión que producen puede ocasionar “sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa”. Por eso, indican que es mejor usarlos una o dos veces al día y si hay mucho moco.

El suero fisiológico: tipología

Existen distintos envases y tipos de suero fisiológico. Se pueden comprar en la farmacia. Nosotros recomendamos para bebés uno que venden en envases pequeños, monodosis, ya que se utiliza el mismo frasco catarro tras catarro. Además, es muy importante que no se intercambian estos envases entre niños.

Aplicar el suero fisiológico

Lo normal es que el bebé se mueva  pues los lavados nasales no suelen gustarles. La Asociación Española de Pediatría da algunos consejos sobre como hacerlo:

- Los lavados nasales se deben hacer antes de dormir el bebé y antes de las tomas. La Asociación Española de Pediatría indica que puede ser suficiente con 1,5-2 ml en cada fosa nasal y hasta 5 ml en niños mayores.

- Se debe tumbar al bebé boca arriba o boca abajo, girándole la cabeza para que no se eche hacia atrás.

- Cuando esté sujeto, “se echa el suero fisiológico por el orificio que queda arriba”.

- Después de esto, se le puede sentar para favorecer la expulsión de las secreciones.

Y por último hay que repetir el mismo proceso en el otro orificio nasal.

No nos preocupemos si no expulsan todos los mocos. Lo importante es que comenzarán a respirar un poco mejor.

 

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